Maju Mantilla, Miss World 2004


Maju Mantilla, nuestra Miss Mundo, está de visita en Lima. Instalada en Londres, donde vive con su pareja y también modela, ha sido elegida por Ésika como una de sus 'Mujeres con Metas’, campaña “que busca resaltar los grandes cambios que está teniendo la mujer de nuestros días”.

"Ahora vivo en Londres con mi novio. ¿Valió la pena haberme ido tan lejos por amor? Sí. Siempre voy a apoyar a mi pareja pues, cuando me sentía mal o tenía algún problema que no quería contarle a nadie, él estaba allí”. María Julia Mantilla, 'Maju’, nos habla de su decisión de establecerse en Londres. Vuelve en setiembre.

Además de acompañar a su novio, ¿qué hace en Londres?

Ahorita, modelo. Trabajo con agencias de Londres y de Alemania. Hago todo lo que es publicidad: catálogos, lanzamiento de marcas, ropa, editoriales de moda, etcétera. Viajo mucho.

¿Qué hace su novio?

Es entrenador de remo. Estuvo en Atenas 2004. Trabaja con la Federación de Remo de allá y entrena a tres clubes.

¿Alguna vez se sintió la mujer más bella del mundo?

Nunca. Sí asumí el título de 'representante de la mujer en el mundo’. Si hablamos de belleza, uy, qué difícil escoger, hay tantas chicas bonitas.

¿Qué sintió al ganar el Miss Mundo?

Me puse a pensar qué contenta debía estar mi diseñadora, qué contenta debía estar el señor de los zapatos. Pensaba más en la gente que me ayudó a llegar hasta allí que en mí. Yo quería devolverles todo su apoyo. Y lo siguiente que pensé fue: “¿Y ahora, qué hago?”. Yo no sé si fui la más bella, pero sí la que más se esforzó, la más disciplinada; quizás por eso gané…

¿Siempre piensa en los demás antes que en usted?

A veces soy muy sobreprotectora. Creo que, si alguien hace algo por ti, debes devolver ese cariño.

No se siente la mujer más bella, pero sabe que es guapa, ¿no?

Guapa sí me siento. Aunque a veces me miro al espejo y digo: “Qué horror”. “Mis ojos”. Me veo ojeras, rayitas y, al toque, me pongo corrector. Las mujeres nos encontramos defectos en todos lados: que mis piernas están muy delgadas (se toma las piernas, lleva una minifalda, me perturba), que ese vestido no me queda…

¿Se siente buena persona?

No lo sé. Eso que lo digan los demás. De niña era demasiado traviesa, se lo puede decir mi mamá. Me paseaba por los techos de mi barrio. En el colegio soltaba grillos en las clases.

¿Con quién fue a su baile de promo?

Con el hermano de una prima.

¿No fue con su novio?

No, en esa época salía con un chico que vivía aquí en Lima y, por la distancia –yo vivía en Trujillo–, nunca nos veíamos. Yo había quedado en ir con él a la fiesta, pero terminamos antes; entonces, fui con este primo… y me recogieron a las 2 a.m. Me hubiera gustado disfrutar la fiesta hasta las últimas consecuencias.

¿Alguna vez ha ido hasta las últimas consecuencias?

Con Gustavo, mi novio, solo con él. La primera vez que perdí la conciencia tomando alcohol fue con él.

¿Por qué sí se dio con él esa libertad?

Porque hay mucha más comunicación y confianza. Él es una persona muy madura, tenemos una gran química. Me lleva dos años y es muy guapo.

¿Estaría con una persona fea?

Si me quiere y se preocupa por mí, sí.

¿Ha estado con una persona fea?

Cuando uno se enamora, ve a todas las personas bellas. A la distancia, y cuando ya habíamos terminado, sí he dicho “por qué estuve con este” (risas).
¿A cuántos chicos ha besado?

(Empieza a contarlos). Cuatro. Y de ellos, con dos debo de haber estado un mes o dos, máximo. Con Gustavo llevo cinco años. Soy divertida, pero no voy a besar a cualquiera que se me presente.

¿Por qué no se casa?

Pronto. No quiero dar fecha, porque estamos en eso. Lo que sé es que nunca voy a cambiar a mi novio.

Su familia es muy católica, y usted vive en 'pecado’ con su novio en Londres. ¿Qué le dicen?

(Ríe). No, pues. Dormimos separados (risas). Ellos quieren mucho a Gustavo. Lo conocen. Somos felices.

Hay una revista que tiene su nombre: 'Maju’...

Ya vamos por el segundo número. Está dirigida a la mujer moderna y, por eso, es muy variada. Hay ejercicios para mejorar el pompis, los brazos, cómo cuidarse los labios, la piel, etcétera. Hay entrevistas a mujeres sobresalientes. Yo dirijo la revista; los contenidos los decidimos la editora y yo.

Es una 'mujer con metas’ de Ésika. ¿Cuáles son sus metas?

A los diez años quería ser campeona nacional de atletismo y lo fui, logré mi meta. Otro objetivo que me puse fue representar al Perú en el extranjero. No pudo ser como atleta –tuve un problema con mis rodillas–, pero sí representé al Perú en un concurso de belleza. Dios me dio esa alegría. Y, a partir de esa fecha, quise formar algún proyecto de moda, que hoy es la revista. Otro de mis proyectos fue formar una ONG de ayuda social: acabo de formarla, se llama Moviendo Corazones. Su objetivo es capacitar a personas con habilidades distintas, para que así se sientan más útiles en la sociedad.

El otro día entrevisté a César Morillas, su ex cirujano plástico…

Guag, qué mala noticia me da...

¿Le cae mal?

No me cae. Una persona sincera me caería mejor.

¿No siente que él la hizo más guapa?

No, porque nunca quedé contenta con la nariz que me hizo. Y no me la he arreglado porque ya no puedo confiar en otra persona.

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